Aikidojo Zaragoza

Kisshomaru Ueshiba

Kisshomaru Ueshiba, 2º Doshu Aikikai

Kisshomaru Ueshiba, el segundo Doshu (líder del camino), e hijo de Morihei Ueshiba, nació en 1922. Desde su primera infancia entrenaba bajo la guía de su padre. Aparece como Uke en el manual Budo, escrito por O Sensei. Durante la guerra, cuando gran parte de Tokio se quedó destruida por los bombardeos, Kisshomaru Ueshiba se quedó en la ciudad para que la actividad en el Kobokan dojo no decayera, mientras O-Sensei desarrolló su actividad en Iwama.

Al terminar la guerra, la práctica de Artes Marciales fue prohibida por el Cuartel General de los Aliados y Kisshomaru usó el dojo para alojar personas que habían perdido su hogar en los bombardeos de la capital. Una vez que se autorizara de nuevo practicar las Artes Marciales, Kisshomaru Ueshiba se convirtió en la persona clave en la dirección y la organización de Zaidan Hojin Aikikai, la organización líder en el mundo del Aikido y reconocida oficialmente por el gobierno japonés.

Cuando falleció O-Sensei ein 1969, Kisshomaru fue nombrado el segundo Doshu de Aikido. Desde aquel momento, el Doshu se sumergió en la actividad de divulgar Aikido en todo el mundo. Contando con el apoyo por parte de las autoridades japonesas, trabajó sin cesar en convertir Aikido en un movimiento internacional dedicado a practicar un Arte Marcial no basado en una filosofía que no busca la derrota del otro, sino la unión con él. 

El segundo Doshu es autor de numerosas publicaciones, entre las que se encuentran A Life in Aikido – The biography of Founder Morihei UeshibaThe Spirit of Aikido. Siendo él mismo Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Waseda de Tokio, su vínculo con las universidades ha sido siempre muy estrecho. El 6 de noviembre de 1992 fue investido Doctor honoris causa por la Unversidad Politécnica de Valencia. 

Kisshomaru Ueshiba falleció en 1999 en Tokio. En términos filosóficos, el mismo Doshu resume sus pensamientos acerca del arte creado por su padre con estas palabras:

“Los movimientos del aikido están en perfecta concordancia con los movimientos del espíritu. Si uno habla de problemas espirituales o arrojar su oponente sin herirlo después de haberlo golpeado y pateado, no es convincente. En aikido, fortalecemos el cuerpo y la mente a través de movimientos suaves los cuales están en armonía con la naturaleza.”

En este demostración de 1980 en Paris se puede apreciar muy bien, cómo el segundo Doshu aplica su forma de pensar en empatía en movimiento