Takemusu Aikidojo Zaragoza.

El Yin de la etiqueta y el Yang de la descortesía

El Yin de la etiqueta y el Yang de la descortesía

El Yin de la etiqueta y el Yang de la descortesía. Dos principios que se unieron al final a mi favor, aunque parezca mentira.

Por Santiago Tomey

Cómo explicar que a veces cometiendo errores llegamos a sitios, situaciones, conclusiones, etc.
acertadas, y que sin ese error no hubiéramos llegado nunca, o hubiéramos acertado mas tarde.
A mí me ha pasado y fue este lunes.
El lunes en el Dojo lo dedicamos normalmente a repaso de niveles, o lo que es lo mismo: preparar
exámenes ─los nuestros o ayudando a otros─ y trabajando técnicas que o bien estamos
aprendiendo, o bien necesitamos revisar.
Arturo designo a José Miguel para trabajar con los alumnos nóveles y supervisar el trabajo de los
Kius, y él, con los altos Dan, se dedico al estudio y trabajo de la Kata 13. Yo junto a Juan Carlos,
trabajábamos la aplicación de la kata 31 bajo la dirección de Eduardo.
Como éramos dos alumnos con un sempai trabajando, Juan Carlos y yo nos alternábamos en la
práctica, por lo que a veces cuando no me tocaba, observaba a los grupos de mí alrededor.
Ya me cogió José Miguel una vez, dando explicaciones a la pareja de al lado nuestro; cosa que no
procedía pues para eso estaba él ─lo siento, pero es que no puedo dejar de meter las narices en
todos los lados; me puede─ pero el hecho ocurrió más tarde.
En un momento en que no me tocaba trabajar, me llamarón desde la otra punta de la sala unos
compañeros de menor grado para que les explicara un detalle de Kote gaeshi, y yo, empujado por
mi ego que me parece que derrocho a raudales, para allí que me fui. Comienzo a explicarles y de
pronto oigo al maestro: “Santiago, a tu sitio que ya está José Miguel para eso”.
Tierra, trágame; dos en el mismo día y una de ellas el Maestro. Y eso no es lo malo, Juanito
mirándome serio porque no hace mucho me llamó la atención por lo mismo. (me imagino a mi
compadre Andreas diciendo “Santiago no tienes arreglo”)
Lo que los compañeros querían saber era acerca de la colocación de la mano de Uke en nuestro
centro cuando la atrapamos antes de abatirle al suelo. Ellos no sabían si había que pegar mucho la
mano a nuestro cuerpo y no estaban pensando en su centro; cosa que se la hice notar, pero a la
vez reflexionaba yo sobre el centro para explicarles que no necesariamente este, es un punto de
nuestro cuerpo sino un una zona a una distancia de nuestro eje, centrada, pero no pegada al
cuerpo.
El caso es que ante la llamada de atención, me disculpé avergonzado y regrese a mi lugar, pero el
pensamiento de la idea del centro se vino conmigo. Terminó el entrenamiento y me fui con mi hija
para casa dándome la vara ─es maestra─ por mi incorrección, pero seguí pensando en el centro
hasta que una idea me iluminó; llamarme “friki” pero caí en la cuenta que mi centro era “ese lugar
donde siento la fuerza, la sensación de poder, el dominio”, al menos es mi sensación.
He aquí como una situación de descortesía y falta de etiqueta por mi parte (parece mentira con la
vara que doy con las dos cosas), me llevó a entender un concepto abstracto y que desde hacia
tiempo me perseguía, y sobre todo desde que llevamos la línea de trabajo de Lewis.
Arturo, Juan, José Miguel, tened paciencia conmigo y…. ¡Qué la fuerza os acompañe!

One thought on “El Yin de la etiqueta y el Yang de la descortesía

  1. Jose Antonio

    Gracias Santiago Senpai por estas palabras de reflexion y rectificacion, no dudes que esto es lo que nos enseňa dia a dia a todos a tener una compostura acorde con los conocimientos de cada un@ en relacion hacia los compaňer@s y cuando y como tenemos que orientar dependiendo de las instrucciones de Sensei. Y gracias por tu honestidad y sinceridad, por todo ello eres un ejemplo para todos, y no dudo que estas son las cosas que nos enseňan a los demas, ahi estamos para aprender los un@s de los otr@s y anecdotas de este tipo son las que nos ayudan a crecer.

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